Ayer hubo otra pelotera. Mi madre informó a papá de todas las faltas que yo había cometido. Hizo una escena terrible. Se puso a sollozar, yo también, y por añadidura me entró una jaqueca espantosa. Al final, le dije a papá que lo quería mucho más que a mi madre. El me contestó que todo pasaría, pero no le va a hacer facil hacerme creer esto. Debo esforzarme en conservar la calma ante mi madre. Mi padre querría que yo me mostrara solícita cuando mi madre no se encuentra bien. Devería atenderle sin esperar que me lo pidiese, pero nunca lo hago.
Trabajo mucho en mi francés, y estoy leyendo la Belle Nivernaise.
Tuya,
Ana
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